Alvise Pérez: el 'Milei español' que sacude la política con 4 causas judiciales y promesas de deportación masiva


El eurodiputado sevillano lidera 'Se Acabó La Fiesta', el partido que promete acabar con la corrupción, reducir el Estado y expulsar a los inmigrantes ilegales. Pero detrás del fenómeno viral hay cuatro investigaciones abiertas en el Tribunal Supremo y una larga lista de promesas incumplidas.
En la política española ha emergido una figura que divide a la opinión pública con la misma intensidad que Javier Milei lo hizo en Argentina: Luis Pérez Fernández, conocido en todo el país simplemente como Alvise. Nacido en Sevilla el 26 de febrero de 1990, este político de 36 años lidera Se Acabó La Fiesta (SALF), un movimiento que en apenas un año pasó de ser una agrupación de redes sociales a convertirse en un partido con representación en el Parlamento Europeo y ambiciones de llegar al gobierno de España.
Su ascenso es uno de los fenómenos políticos más llamativos de la Europa contemporánea: sin estructura partidaria tradicional, sin financiación de grandes donantes declarados y sin presencia en los medios convencionales durante años, Alvise construyó una base de seguidores masiva a través de Telegram y X (antes Twitter), canales desde los que denunciaba casos de corrupción, difundía contenidos virales y se presentaba como el único político dispuesto a decir lo que los demás callaban. La comparación con Milei no es casual: ambos son hijos de la era digital, ambos construyeron su poder desde las redes sociales antes de dar el salto institucional, y ambos tienen como eje central la promesa de destruir el sistema desde adentro.
Antes de convertirse en el agitador más polémico de España, Alvise tuvo una trayectoria discreta dentro del sistema que hoy dice combatir. Trabajó como asesor parlamentario y jefe de gabinete en el Parlamento Valenciano para el partido Ciudadanos, y también tuvo vínculos con Unión Progreso y Democracia (UPyD). Fue precisamente desde esa posición privilegiada —dentro de las instituciones— desde donde comenzó a acumular información sobre irregularidades y casos de corrupción que luego difundiría masivamente en sus canales digitales.
Su estrategia comunicativa fue tan efectiva como controvertida: publicaba documentos, audios y vídeos que presentaba como pruebas de corrupción política, generando millones de visualizaciones. Sin embargo, varios de esos contenidos fueron catalogados como bulos por verificadores de datos y medios de comunicación. La propia plataforma X lo suspendió permanentemente por violaciones a sus normas de uso.
En 2024, Alvise anunció que se presentaría a las elecciones al Parlamento Europeo con un partido propio. Alegando "trabas burocráticas" que impidieron constituir el partido a tiempo, se presentó finalmente como agrupación de electores bajo el nombre Se Acabó La Fiesta. El resultado superó todas las expectativas: obtuvo más de 800,000 votos y tres escaños en el Parlamento Europeo, adelantando a formaciones con décadas de historia.
El propio Alvise reconoció públicamente que una de sus motivaciones para buscar un escaño europeo era conseguir el aforamiento ante el Tribunal Supremo, lo que dificultaría las causas penales que tenía pendientes. Esa confesión, lejos de perjudicarlo, fue recibida por sus seguidores como una muestra de honestidad frente a la hipocresía del sistema.
El 12 de octubre de 2025, ante unas 4,000 personas reunidas en el Palacio de Vistalegre de Madrid, Alvise presentó oficialmente a SALF como partido político y anunció su candidatura a las próximas elecciones generales. El acto, que no logró llenar el recinto, marcó el inicio de una nueva etapa en su carrera.
Su programa se puede resumir en cuatro ejes principales. En materia migratoria, prometió llevar a cabo "la mayor deportación masiva de inmigrantes ilegales" de la historia de España, con una campaña de detención y expulsión de todos los residentes irregulares. En política fiscal, propuso una rebaja de cinco puntos en el IRPF por cada hijo que tenga una familia, superando incluso la propuesta de Vox que plantea cuatro puntos. En materia económica, su discurso apunta a una reducción significativa del gasto público y del tamaño del Estado. Y como eje transversal, la lucha contra la corrupción del sistema, al que llama "partitocracia".
Una de sus promesas más mediáticas —y más incumplidas— fue la de sortear su sueldo íntegro como eurodiputado. Diez meses después de ser elegido, la web del sorteo seguía sin funcionar y el dinero no había sido distribuido. Para compensar las críticas, en el acto de Vistalegre entregó un cheque de 50,000 euros a la fundación de huérfanos de la Policía Nacional y prometió hacer lo mismo con la Guardia Civil.
La sombra judicial sobre Alvise es larga y se ha ido alargando con el tiempo. Al momento de la redacción de este artículo, el eurodiputado acumula cuatro causas abiertas en el Tribunal Supremo, el tribunal competente para juzgar a los parlamentarios europeos españoles gracias al aforamiento que él mismo buscó al presentarse a las elecciones.
La primera y más grave es la investigación por financiación ilegal de campaña. Alvise recibió 100,000 euros en efectivo de un empresario del sector de las criptomonedas para financiar su campaña en las elecciones europeas. La policía confirmó en un informe remitido al Supremo que el dinero no fue declarado y que se pretendió ocultarlo al Tribunal de Cuentas. Los investigadores no descartan que la cantidad real recibida pudiera haber sido mucho mayor: mensajes intervenidos del propio Alvise sugieren que necesitaba entre 300,000 y 360,000 euros para su campaña.
La segunda causa se refiere a la difusión de una PCR falsa de Salvador Illa, actual presidente de la Generalitat de Cataluña. Durante las elecciones catalanas de 2021, Alvise publicó en sus redes sociales una imagen de una supuesta prueba de COVID positiva de Illa, que resultó ser completamente falsa. La Fiscalía sostiene que la imagen fue "íntegramente confeccionada" por el propio Alvise, quien se enfrenta a cargos de falsedad documental e injurias.
La tercera causa es por acoso a una fiscal. Alvise publicó en su canal de Telegram los datos personales de Susana Gisbert, fiscal de delitos de odio de Valencia, acompañados de un mensaje que animaba a sus seguidores a "buscar sus identidades". El Supremo considera que esa acción pudo constituir un delito de acoso.
La cuarta y más reciente causa, abierta en octubre de 2025, es por revelación de secretos y acoso a sus propios excompañeros de partido. Diego Solier y Nora Junco, los otros dos eurodiputados que se presentaron con él en 2024, lo denunciaron por una campaña sistemática de hostigamiento en redes sociales tras romper con SALF. Según la denuncia, Alvise reveló sus datos personales, sus ubicaciones y animó a sus seguidores a presionarlos para que dimitieran. Ambos eurodiputados tuvieron que cambiar sus rutinas, cerrar redes sociales y modificar sus números de teléfono.
En mayo de 2025, Solier y Junco rompieron definitivamente con Alvise y se declararon independientes. En su comunicado, fueron demoledores: "Las investigaciones judiciales abiertas contra el señor Pérez por presuntos delitos que incluyen corrupción, estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental, y su confesión pública sobre la recepción de dinero en efectivo, nos obligan a marcar una frontera ética y política clara: ni compartimos sus métodos ni participamos de su entorno".
La ruptura tuvo consecuencias inmediatas en Bruselas: ambos fueron aceptados en el grupo parlamentario de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), la familia política de Giorgia Meloni, mientras que Alvise fue rechazado por sus problemas con la justicia. El líder de SALF quedó así aislado en el Parlamento Europeo, sin grupo parlamentario y sin aliados en la ultraderecha continental.
La comparación entre Alvise Pérez y Javier Milei es inevitable y recurrente en el debate político español. Ambos son productos de la era de las redes sociales, ambos construyeron su base de poder fuera de los canales tradicionales, ambos tienen como eje central la lucha contra la "casta" política y la corrupción, y ambos proponen una reducción drástica del Estado y una postura dura contra la inmigración ilegal.
Sin embargo, las diferencias son igualmente significativas. Milei llegó a la presidencia de Argentina con un programa económico coherente y detallado, sustentado en años de trabajo académico y docente. Alvise, por el contrario, es fundamentalmente un agitador mediático cuyo programa económico ha sido criticado por su vaguedad. Milei, además, llegó al poder sin causas judiciales pendientes; Alvise acumula cuatro investigaciones abiertas en el máximo tribunal de su país. Y quizás la diferencia más importante: Milei ganó. Alvise aún no ha competido en unas elecciones generales.
El ascenso de Alvise se produce en un contexto político español marcado por el hartazgo ciudadano con los partidos tradicionales. El gobierno de Pedro Sánchez, en coalición con Sumar, enfrenta una oposición fragmentada entre el Partido Popular, Vox y ahora SALF. La corrupción, la gestión de la inmigración y el coste de la vida son los temas que más preocupan a los españoles según las encuestas, y son precisamente los temas en los que Alvise concentra su discurso.
En enero de 2026, SALF se presentó por primera vez a unas elecciones autonómicas en Aragón, su segunda cita electoral tras las europeas. Los resultados determinarán si el fenómeno Alvise tiene capacidad de trasladarse del mundo digital al voto real en unas generales. Por ahora, el eurodiputado sevillano sigue siendo una de las figuras más polarizadoras de la política española: para sus seguidores, el único político valiente que dice la verdad; para sus críticos, un agitador con cuatro causas judiciales que usa la indignación ciudadana para sus propios fines.
Lo que nadie puede negar es que Alvise Pérez ha cambiado el mapa político español. Y que su historia, sea cual sea su desenlace, es uno de los capítulos más fascinantes de la política europea del siglo XXI.
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Periodista y colaborador de Cuba, la libertad avanza, medio independiente dedicado a informar sobre la realidad cubana con rigor y compromiso con la libertad.

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Publicado el 24 de abril de 2026 por Redacción Cuba La Libertad Avanza