El Incendio de El Encanto: ¿Sabotaje de la CIA o acto conveniente del gobierno revolucionario?


La Habana, 13 de abril de 1961. Hace 65 años ardía el "Harrods de Cuba". Dos versiones completamente opuestas explican lo que ocurrió aquella noche: la oficial habla de terrorismo de la CIA; la alternativa señala contradicciones que el gobierno nunca ha podido responder.
La Habana, 13 de abril de 1961. Eran las últimas horas de la noche cuando las llamas comenzaron a devorar uno de los edificios más elegantes de Cuba. El Encanto, la tienda por departamentos más lujosa de La Habana, considerada el "Harrods del Caribe", ardía hasta los cimientos. Sesenta y cinco años después, la verdad sobre aquella noche sigue siendo una de las grandes controversias de la historia cubana.
Para entender la magnitud del incendio, es necesario comprender lo que representaba El Encanto. Fundada en 1888 en la esquina de San Rafael y Galiano, en el corazón comercial de La Habana, la tienda era mucho más que un establecimiento de lujo. Era el símbolo de una clase media y alta cubana cosmopolita, un espacio donde las familias habaneras compraban ropa importada, perfumes franceses, electrodomésticos y artículos de moda que llegaban de Europa y Estados Unidos.
Con sus cinco plantas, sus escaparates iluminados y su arquitectura moderna, El Encanto representaba exactamente el tipo de capitalismo privado que la Revolución cubana, triunfante apenas dos años antes, se había propuesto eliminar. En ese contexto, el incendio del 13 de abril de 1961 no fue solo la destrucción de un edificio: fue el fin de un mundo.
Según la narrativa que el gobierno revolucionario sostuvo desde el primer momento —y que mantiene hasta hoy—, el incendio fue un acto de sabotaje organizado por grupos contrarrevolucionarios financiados y dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.
De acuerdo con esta versión, dos artefactos incendiarios fueron colocados dentro de la tienda después del cierre. El autor material fue identificado como Carlos González Vidal, un empleado de la propia tienda que habría actuado como agente de los grupos opositores. El incendio causó la muerte de Fe del Valle Ramos, una trabajadora que, según el relato oficial, regresó al edificio en llamas para rescatar dinero destinado a los círculos infantiles de la Revolución.
La velocidad de la respuesta gubernamental fue llamativa: Carlos González Vidal fue detenido, juzgado y fusilado apenas cuatro días después, el 17 de abril de 1961, el mismo día en que comenzaba el desembarco de Bahía de Cochinos. El gobierno de Fidel Castro utilizó el incendio de inmediato como prueba de la "agresión imperialista" de Estados Unidos, en un momento de máxima tensión entre ambos países.
"El incendio de El Encanto fue un crimen del imperialismo yanqui contra el pueblo cubano", declaró el gobierno revolucionario en los días posteriores al siniestro.
Frente a la narrativa oficial, una versión alternativa ha circulado durante décadas entre cubanos en el exilio, historiadores independientes y analistas críticos del régimen. Esta versión no necesariamente afirma que el gobierno ordenó el incendio, pero sí señala una serie de coincidencias y anomalías que, a juicio de sus defensores, hacen imposible aceptar la versión oficial sin cuestionamientos.
El primer argumento es de naturaleza política y simbólica: El Encanto representaba todo lo que la Revolución rechazaba. Era el emblema más visible del comercio privado, del lujo burgués y del capitalismo que el nuevo sistema se proponía erradicar. Su desaparición, por cualquier medio, convenía ideológicamente al gobierno.
El segundo argumento apunta al proceso judicial. El fusilamiento de Carlos González Vidal en solo cuatro días es, para los críticos, incompatible con cualquier noción de justicia. No hubo juicio público transparente, no se permitió que el acusado tuviera una defensa adecuada, y no se le dio la oportunidad de hablar libremente ante los medios. En un Estado que acababa de consolidar su control sobre el sistema judicial, la rapidez de la ejecución levanta dudas legítimas sobre si González Vidal fue un culpable real o un chivo expiatorio conveniente.
El tercer argumento es de contexto político: el incendio ocurrió exactamente una semana antes del desembarco en Playa Girón. En ese momento, el gobierno necesitaba consolidar el apoyo popular, justificar medidas represivas contra la oposición interna y presentar a Estados Unidos como un enemigo activo. El incendio de El Encanto, atribuido a la CIA, cumplía perfectamente esa función propagandística.
"La rapidez con que se ejecutó al acusado, sin juicio público ni defensa adecuada, es incompatible con cualquier sistema de justicia que se precie de serlo", señalan analistas independientes.
Sesenta y cinco años después del incendio, la verdad histórica sigue siendo esquiva. No existen documentos desclasificados —ni de la CIA ni de los archivos cubanos— que demuestren de forma concluyente cuál de las dos versiones es correcta. Los archivos del gobierno cubano permanecen cerrados. Los archivos de la CIA, parcialmente desclasificados, no contienen referencias directas al incendio de El Encanto.
Lo que sí puede afirmarse con certeza es lo siguiente:
El solar donde se levantaba El Encanto permaneció vacío durante décadas, como una herida abierta en el corazón comercial de La Habana. Hoy, en ese mismo espacio, existe un parque. Para los cubanos de la diáspora, especialmente aquellos que vivieron en La Habana antes de 1961, El Encanto es un símbolo de pérdida: no solo de una tienda, sino de una forma de vida, de una ciudad y de una Cuba que existió y que el fuego —por las razones que fuera— se llevó para siempre.
La pregunta que sigue sin respuesta definitiva, 65 años después, es la misma que se hacían los habaneros aquella madrugada mientras veían arder el edificio: ¿quién prendió el fuego, y por qué?
Tu donación nos ayuda a seguir informando con libertad e independencia.
Autor
Periodista y colaborador de Cuba, la libertad avanza, medio independiente dedicado a informar sobre la realidad cubana con rigor y compromiso con la libertad.

Más de 27 millones de peruanos acuden a las urnas este 12 de abril en las elecciones más fragmentadas de la historia reciente del país. Rafael López Aliaga, el candidato más polémico de la derecha, juega su carta más importante.

Tras 21 horas de negociaciones en Pakistán, el vicepresidente de EE.UU. declaró que Irán rechazó los términos americanos. Analizamos las consecuencias para el régimen de Teherán y el riesgo de una nueva escalada militar.

Un análisis comparado de dos doctrinas opuestas: la diplomacia cautelosa de Obama, que dejó vacíos aprovechados por el ISIS y la expansión iraní, frente a la presión máxima de Trump, que destruyó el califato y forjó los Acuerdos de Abraham. Los hechos hablan por sí solos.
Publicado el 13 de abril de 2026 por Redacción Cuba, la Libertad Avanza