La otra cara del ultimátum: Trump firma nuevas sanciones y EE.UU. prepara acusar a Raúl Castro mientras la CIA negocia en La Habana


Mientras Ratcliffe negociaba en La Habana, Trump firmaba nuevas sanciones en Washington. Y el Departamento de Justicia se mueve hacia una acusación criminal contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate en 1996. La estrategia de Trump se revela en toda su complejidad: una mano que negocia, otra que aprieta.
## La orden ejecutiva: más sanciones, no menos
El mismo jueves 14 de mayo en que Ratcliffe aterrizaba en La Habana, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones económicas contra el gobierno cubano. La medida autoriza al Departamento del Tesoro a designar a nuevas entidades y funcionarios vinculados al aparato represivo del régimen, y refuerza las restricciones sobre sectores considerados "sensibles" de la economía cubana.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó las medidas de inmediato, calificándolas de "medidas coercitivas unilaterales" destinadas a imponer "un castigo colectivo al pueblo cubano". Afirmó que las sanciones son "de naturaleza extraterritorial y violan la Carta de las Naciones Unidas", y que Estados Unidos "no tiene ningún derecho a imponer medidas contra Cuba ni contra terceros países o entidades".
La paradoja es evidente: el mismo día que la CIA llega a La Habana ofreciendo un camino hacia el diálogo, la Casa Blanca firma nuevas sanciones. Para los analistas, no es una contradicción sino una táctica deliberada: demostrarle al régimen que el tiempo se acaba y que el costo de no negociar seguirá aumentando.
Marco Rubio, secretario de Estado, lo dejó claro esta semana: "La riqueza de Cuba está controlada por una empresa propiedad de generales militares". Y adelantó que "cabe esperar designaciones adicionales", en línea con la política de endurecimiento impulsada por la administración Trump.
## La bomba judicial: EE.UU. prepara acusar a Raúl Castro
La noticia más explosiva del día llegó tarde en la noche del jueves, cuando una fuente del Departamento de Justicia reveló a Reuters —bajo condición de anonimato— que Estados Unidos está preparando una acusación criminal formal contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos aviones civiles operados por el grupo humanitario Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996.
"Suena inminente", dijo el funcionario.
El caso es uno de los más dolorosos de la historia de la diáspora cubana. Ese día, dos avionetas Cessna que realizaban vuelos de búsqueda y rescate de balseros en el Estrecho de la Florida fueron derribadas por cazas MiG-29 de la Fuerza Aérea Cubana sobre aguas internacionales. Murieron cuatro personas: Carlos Costa, Mario de la Peña, Pablo Morales y Armando Alejandre Jr., todos ciudadanos o residentes permanentes de Estados Unidos.
La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida ha estado examinando posibles cargos criminales contra altos funcionarios cubanos durante años. Los legisladores republicanos han señalado directamente a Raúl Castro como responsable de haber ordenado el derribo.
Si la acusación prospera, sería la primera vez en la historia que un expresidente cubano enfrenta cargos criminales formales en un tribunal estadounidense. El impacto político sería enorme: convertiría cualquier viaje de Raúl Castro fuera de Cuba en un riesgo de arresto, y enviaría una señal inequívoca a la familia Castro de que la era de la impunidad puede estar llegando a su fin.
## El contexto: una crisis sin precedentes
Todo esto ocurre mientras Cuba atraviesa la peor crisis energética de su historia reciente. El ministro de Energía cubano, Vicente de la O Levy, reconoció que las reservas de petróleo enviadas desde Rusia "se agotaron". La central termoeléctrica Antonio Guiteras —que aporta la mayor parte de la electricidad del país— sufrió una avería grave el jueves por la mañana debido a un "salidero en la caldera", con reparaciones que podrían demorar varios días.
El resultado: siete de las quince provincias del país quedaron desconectadas de la red eléctrica. Al caer la noche, cuatro provincias aún no habían sido reconectadas. Los apagones duran más de veinte horas en muchas zonas.
La noche del miércoles al jueves, los vecinos de La Habana salieron a las calles. Golpearon cacerolas, incendiaron contenedores de basura y gritaron "¡Pongan la luz!". No fue una protesta política organizada —fue el grito desesperado de un pueblo al límite.
## La respuesta de Díaz-Canel: un giro histórico
En este contexto, el dictador Miguel Díaz-Canel publicó un mensaje en X que marcó un cambio de tono sin precedentes. Reconoció que las necesidades más urgentes del país son "combustibles, alimentos y medicinas", y afirmó que si Washington tiene una "verdadera" intención de asistir al pueblo cubano, "no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba".
Días antes, el régimen había tildado la oferta de $100 millones de ayuda humanitaria de Estados Unidos de "fábula". Ahora, el canciller Rodríguez Parrilla declaró que La Habana está "dispuesta a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría".
El giro es significativo. Pero Díaz-Canel no dejó de añadir su condición habitual: "Podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo". Es decir: acepta la ayuda, pero sigue culpando a Washington de la crisis.
## La liberación de Sissi Abascal: una señal deliberada
El mismo día de la visita de Ratcliffe, el régimen cubano liberó a Sissi Abascal Zamora, una joven de 27 años miembro de las Damas de Blanco que había sido condenada a seis años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio de 2021. Según la ONG Cubalex, partirá al exilio.
La coincidencia no es casual. El régimen sabe que las liberaciones de presos políticos son la moneda de cambio más visible en cualquier negociación con Washington. Al liberar a Abascal el mismo día de la visita de la CIA, envía una señal: estamos dispuestos a hacer gestos, si el precio es correcto.
## La estrategia de la "zanahoria y el garrote"
Lo que está ocurriendo con Cuba en estos días es un manual clásico de presión diplomática: la administración Trump aplica simultáneamente la zanahoria y el garrote.
**El garrote:** nuevas sanciones económicas, bloqueo petrolero de facto, amenaza de acusación criminal contra Raúl Castro, presión sobre los países que suministran combustible a la isla.
**La zanahoria:** oferta de $100 millones en ayuda humanitaria, visita de alto nivel de la CIA, apertura al diálogo si el régimen hace "cambios fundamentales".
El mensaje es claro: el régimen puede elegir entre el colapso total o una negociación que implica ceder poder. No hay una tercera opción.
## Lo que viene: el 20 de mayo en el horizonte
Falta menos de una semana para el 20 de mayo, el Día de la Independencia de Cuba. En Washington, algunos funcionarios han señalado esa fecha como un posible momento simbólico para anuncios importantes. En La Habana, el régimen sabe que cualquier concesión visible antes de esa fecha podría ser interpretada como una capitulación ante el "imperialismo".
La ventana de negociación está abierta. Pero como advirtió la CIA, "no permanecerá abierta indefinidamente".
El pueblo cubano, mientras tanto, sigue sin luz.
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*Fuentes: Reuters, AFP, Times of India, Infobae, Diario de Cuba, ABC España, RTVE*
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Periodista y colaborador de Cuba, la libertad avanza, medio independiente dedicado a informar sobre la realidad cubana con rigor y compromiso con la libertad.

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Publicado el 15 de mayo de 2026 por La Redacción de Cuba, la Libertad Avanza