Hoteles que quedan abiertos en La Habana y Varadero en medio del desplome turístico en Cuba


En 2025 Cuba recibió apenas 1.810.663 turistas, un 17,8% menos que el año anterior y la cifra más baja desde 2002. Pese a la crisis energética y la caída de vuelos, una parte de la infraestructura hotelera se mantiene operativa en La Habana y Varadero.
Mientras el turismo mundial bate récords históricos, Cuba enfrenta uno de sus peores momentos en décadas. En 2025 el país recibió apenas 1.810.663 turistas internacionales, un 17,8 % menos que el año anterior y la cifra más baja desde 2002 (excluyendo la pandemia). La ocupación hotelera cayó hasta el 18,9 %, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Enero de 2026 no trajo alivio: solo 184.833 visitantes, un 9 % menos que en el mismo mes de 2025.
La crisis energética, agravada por la interrupción del suministro de combustible venezolano tras los acontecimientos de enero y la alerta internacional de falta de Jet A1 (vigente hasta el 10 de abril), ha obligado a cancelar decenas de vuelos de Air Canada, Sunwing, Air Transat y otras aerolíneas. El resultado: hoteles vacíos, "compactación" de la planta hotelera y reubicación forzosa de turistas.
Pese a todo, una parte de la infraestructura se mantiene en pie. La agencia estatal Havanatur actualizó el 17 de marzo el listado de establecimientos que siguen operando en los dos polos principales del turismo cubano. La intención es clara: concentrar los pocos recursos disponibles (combustible, electricidad y personal) en las instalaciones con mayor viabilidad y evitar el colapso total del sector.
La capital sigue ofreciendo su mezcla de historia y modernidad en estos hoteles:
El balneario que alguna vez recibió más de un millón de turistas al año, resisten los grandes resorts todo incluido y opciones de playa:
Estos establecimientos concentran ahora la mayoría de los pocos turistas que llegan (principalmente canadienses, rusos, chinos y algunos latinoamericanos). Las autoridades han trasladado huéspedes de hoteles cerrados (como el Valentín Perla Blanca, Sol Cayo Santa María, Gran Muthu Imperial o El Patriarca) a estas instalaciones "prioritarias".
El Gobierno cubano invirtió miles de millones de dólares en los últimos años en nueva planta hotelera (más de 22.000 habitaciones entre 2014 y 2025), pero la realidad actual muestra un desajuste brutal entre oferta y demanda. Cadenas internacionales como Meliá, Iberostar y NH han cerrado temporalmente propiedades o reducido operaciones. La competencia de Punta Cana y Cancún —con mejor conectividad, precios competitivos y estabilidad— se ha vuelto abrumadora.
Mientras Havanatur y el Ministerio de Turismo insisten en que "Cuba sigue abierta" y refuerzan la promoción hacia Canadá, los trabajadores del sector viven la incertidumbre: miles han sido enviados a sus casas o reubicados, y los que permanecen enfrentan apagones, falta de insumos y salarios que no llegan a los 20 dólares mensuales.
El futuro del turismo cubano depende de variables externas (suministro de combustible, relaciones con Estados Unidos y Canadá) y de la capacidad interna para mejorar la experiencia del visitante. Por ahora, La Habana y Varadero resisten con una planta hotelera reducida pero operativa. En medio del desplome, estos son los establecimientos que aún mantienen las luces encendidas.
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Publicado el 21 de marzo de 2026 por Redacción Cuba, la libertad avanza